jump to navigation

Carta breve de despedida para un largo adiós agosto 19, 2007

Posted by Spender in Recuerdos de la Tierra.
add a comment

There are places I’ll remember
All my life though some have changed
Some foverer, not for better
Some have gone and some remain

The Beatles In my life

Era muy fácil dejarse llevar por aquellas calles y perder la noción del tiempo observándolas. Poco, prácticamente nada, había cambiado desde aquellos años. Fijó las vista en el edificio donde solía esperarla en las tardes de mayo en que buscaban un banco lo suficientemente alejado del mundo para perderse en él. La balconada ahora la adornaban banderas antes prohibidas, y en su fachada, justo sobre las columnas en las que apoyado solía fumar, con siluetas ennegrecidas aún se podían leer las palabras malditas: Secretaría General del Movimiento.

Un escalofrío recorrió su espalda rápidamente. Se cerró el abrigo sobre su garganta, y con el cigarro siempre entre sus labios pensó en aquellos libros sobre los que tanto solía hablar ella, serpenteando por calles empedradas, esquivando y parando frente a pequeñas iglesias que admiraban durante horas.

Recordó su voz claramente por primera vez en décadas, sus poemas, sus ojos llenos de ira cuando se dejaba ir poco a poco, como el sueño del que quiere dejar todo resuelto antes de partir, y cómo rozó su boca con la punta de sus dedos la tarde que comprendió que aquellos eran los labios de mercurio a los que el poeta había cantado.

El invierno castellano se cerró sobre él. Doblaba las esquinas y caminaba despacio. El aire frío le hizo llorar. Su pelo ya no era tan largo, ni aquel abrigo caro era su vieja gabardina, la que ella le había regalado tras perder su chaqueta en el parque desde el que encaramados a la muralla observaban su pequeña ciudad llevada por la corriente, anestesiada. Y recordó los versos. También la melodía. Y supo que los tiempos ya habían cambiado y que ella, debajo de aquel condenado coche, dormida en el asfalto de otoño, no tuvo tiempo de verlo.

Y sus pasos caprichosos le llevaron a aquel pequeño rincón desde donde el extraño cimborrio de la catedral se iluminó poco a poco al caer la noche. Se sentó en su silencio interior y miró unos metros más allá: aquel banco ya no existía. Pero supo la verdad y pudo comprenderla durante al menos unos segundos. Ella tuvo un sueño y él, él tan solo fue un invitado.

Anuncios

Si arde la Candona, si Marcos abandona… septiembre 28, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Recuerdos de la Tierra.
add a comment

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal, hoy Ministro de Educación, Chico Buarque, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. El joven estadounidense introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta “de un humanista y no de un brasileño”.Ésta fue la respuesta de Buarque:

“Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.

Como humanista, sintiendo riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bien de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. Pese a eso, los dueños de las Reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo, subir su precio.

De igual forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el enorme desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. Por lo tanto No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros, con la voluptuosidad de la especulación.

También, y antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas del genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, tanto como es el patrimonio natural amazónico… sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. Hace poco tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Muy por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado. Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero… algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU.

Por eso, creo que N. York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza especial e historia del mundo debe pertenecer al mundo entero. Si EE.UU. quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares norteamericanos.

Bastará pensar que ellos ya demostraron que ‘son capaces’ de usar esas armas, pues YA LO HICIERON, con destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo,… a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda, para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer, y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos, sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero.

Con tanto más cuidado del que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como “Patrimonio de”, no permitirán que trabajen, cuando deberían estudiar; tampoco permitirán que mueran, cuando deberían vivir. Por eso, como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero,… mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra!”

Ventanas deshabitadas septiembre 25, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Recuerdos de la Tierra.
1 comment so far

Existen mundos distintos dentro del nuestro, lugares creados para acortar caminos y reunirnos en un mismo espacio, una especie de universos paralelos donde las dimensiones se reducen y sólo importa el tiempo. Nos hemos acostumbrado tanto a badear los cibermares que apenas apreciamos lo que facilitan nuestra vida, nuestras relaciones, nuestros contactos.

Y hay noches en las que abro una de esas puertas y encuentro a amigos de todas partes. Quizá veinte personas que se asoman a ventanas para preguntarme que tal me va.

Pero hay un hueco vacio en la pared. Y esa sola ausencia hace que apenas pueda sonreir al devolver cada uno de los saludos, y que cada gesto de mis manos sea un poco más amargo.

Vendrán lluvias suaves septiembre 25, 2006

Posted by Spender in Recuerdos de la Tierra.
add a comment

Como la naturaleza, la inteligencia tiene sus espectáculos. Nunca las auroras, nunca los claros de luna que me han hecho delirar tan a menudo hasta las lágrimas, han sobrepasado para mí en apasionada ternura ese amplio incendio melancólico que durante los paseos del final del día, matiza tantas aguas en nuestra alma, que el sol cuando se pone, hace brillar en el mar. Entonces precipitamos nuestros pasos en la noche. Más que un jinete al que aturde y embriaga la velocidad creciente de un animal adorado, nos entregamos temblando de confianza y alegría a los pensamientos tumultuosos a los que, cuanto más los poseemos y los dirigimos, sentimos pertenecer cada vez más irresistiblemente.

Marcel Proust, Los placeres y los días

Esta ciudad se vuelve gris en otoño. Un gris dorado, como un espejo en la superficie del mar y el sol diluido en él. Un gris cielo plagado de gotitas de colores, arena blanca y fina, como recién molida en algún lugar entre las rocas y la bahía.

Esta ciudad se vuelve roja en otoño, y las largas avenidas que vienen del mar se llenan de mantos secos y crujientes. Y el pequeño carril, rojo también, paralelo a las aceras chirría, salpica y relaja con un tacto casi de terciopelo.

Esta ciudad se vuelve verde en otoño. Y las rotondas parecen valles en medio del asfalto. Y cada escultura, por grande que sea, pasa desapercibida como un camaleón al contrastarla con ese doloroso brillo que trae la lluvia.

Y nunca puedo evitar mirar arriba, y volver a aquel lugar donde te llevé a escuchar el mar cuando estabas tierra adentro.Y mis venas se llenan de distancia.

Cartón-piedra agosto 16, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Recuerdos de la Tierra.
add a comment

A veces me sorprendo caminando sin rumbo con la mente en blanco. Sin darme cuenta me golpeo con la gente al andar, y soy incapaz de pedir una disculpa. Simplemente sigo avanzando, observándolo todo, como si fuera mi primer día en el mundo, como si no conociera esta ciudad.

Aquí todo es gris y apagado, apenas mes y medio de sol al año. La ciudad es triste y parece llena de marionetas. Hoy alguien me dijo que, en realidad, no es más que un decorado, bonito pero falso, que las calles son de cartón y ocultan la verdadera naturaleza de los edificios, mucho más sombríos y sórdidos. Entonces todo tendría más sentido: si vivo en un gran decorado, todos son actores y yo uno más. Lo que pasa es que aún nadie me ha dado mi papel, y mientras sigo sin pedir disculpas cuando golpeo a la genta al caminar.