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Aire frio en el infierno julio 6, 2007

Posted by Sr. William Stendahl in Infierno, dulce infierno.
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 La eternidad no tiene porque significar un periodo de tiempo prolongado. Puede asaltarte en cualquier momento, convirtiendo un simple minuto en un abismo en el que parecen paralizarse los segundos: pasan tan despacio que casi puedes tocarlos con los dedos.

Lo peor es cuando esos momentos eternos congelan horas enteras, días, en los que la cuarta de las dimensiones parece detenerse por completo, y te arrastra a un estado de semiletargo en el que apenas puedes moverte y, si lo haces, te contagias del mismo ritmo que sigue el tiempo.

Así explicado da la impresión de que el ataque de la eternidad y sus consecuencias pueden ser nefastos, pero todo depende de la situación, del contexto, de la compañía. Por eso, a veces, tumbada sobre la estera de nuestro campamento, oyendo tu respiración lenta y profunda bajo la mía, susurro su nombre sin hacer ruido y la invoco, en vano, para que aparezca y congele ese momento.

Pero parece que no hay fuerza que consiga helar el infierno.

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Skyline junio 26, 2007

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Cuánto tiempo he perdido ahí afuera
cuánto por descubrir en mi cabeza…

Los Planetas La copa de Europa

He tenido sellados mis labios durante un par de días. Casi no logro verlo, casi se me escapa entre los dedos mientras trataba de agarrarme a ti como si fueras mi última oportunidad. He roto con todo lo vivido hasta ahora. Las cosas, poco a poco, gesto a gesto, van cobrando un sentido especial. Lo intuía, tú lo sabes.

Pero me siento como si hubiese estado divisando rascacielos desde kilómetros y kilómetros de distancia y ahora, por fin, haya llegado a la base. Al fin consigo verlo en toda su magnitud. Lo observo: sus cristales me deslumbran, su altura me sobrecoge. Y, como por arte de magia, comprendo lo que antes simplemente daba por sentado. He abierto de par en par cada una de las ventanas del edificio, he pasado el suficiente tiempo en cada una de ellas como para memorizar su paisaje.

Sé lo que hay que hacer. Sé lo que he venido a hacer. La brújula que me regalaste apunta clara y firmemente a mi norte. Y ya nunca pienso dejar que te sientas mal a mi lado.

Four Winds mayo 6, 2007

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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So love me now
Hell is coming
Just kiss my mouth
Hell is here

Bright Eyes, No one would riot for less

Es difícil volver a buscar las palabras exactas como tú harías en estos casos. Siento como el tiempo se me escapa entre los dedos cuando te veo y todo se convierte en un huracán que no cesa durante días, que vuelve todo borroso, que convierte las noches de insomnio en unos pocos segundos, que roza la locura cada vez que te sale una enorme carcajada o te quedas quieta mientras mis dedos rozan tu rostro.

Hace ya meses que me quedé seco de palabras y sólo consigo recordar imágenes, voces y caricias tuyas. Debe ser que el verano nos empieza a atosigar y sabemos lo bueno y lo malo que nos traerá. Están a punto de cesar los cuatro vientos de esta cima. El infierno está aquí de nuevo.

Como los dos últimos advenimientos, dime que estarás aquí.

Versos marzo 21, 2007

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Hello woman of my dreams
This is not the way it seems
Purple words
on a grey background

Neil Young, Cowgirl in the sand

Lo he intentado. Pero las palabras flaquean una vez más. No soy como tú. Ojalá pudiera manejarlas a mi antojo y adornarlas con tu risa o con tu tono de voz que subes y bajas para hacerme sentir parte de esta montaña rusa. Pero los versos se me quedan cortos. Cada pequeña línea de este papel sucio en el que esbocé todos mis intentos saben a fracaso, a lentitud y -por qué no reconocerlo-vacío.

No tengo tu habilidad. Me hace falta valor, una taza de té y un esfuerzo al límite decirte algo que no sepas. Tu visión en mil situaciones distintas me han conquistado la mente y me están dejando seco, como los paisajes de un verano cansado en Castilla o como la gravilla del parque por el que siempre pasamos hablando de nosotros sin tener que dejar nada amargo esperando entre nuestros labios.

Y ya solo puedo pensar en nuestros problemas. Sólo conozco ya el universo insoldable del que hablabas entre carcajadas y tras el cual espero pacientemente.

No queremos matar el tiempo. Queremos matar la distancia.

Allá arriba marzo 13, 2007

Posted by Sr. William Stendahl in Infierno, dulce infierno.
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“La felicidad está siempre en otra parte”.

 No sé quíen me lo dijo. Tampoco sé por qué le creí. A veces nos consuelan las frases estúpidas que sirven para que nos sintamos menos desgraciados, para que nuestra vida parezca mejor, simplemente porque se parece a la miseria de otro. Poder pensar que es el destino, que todos estamos abocados a lo mismo y que no podemos hacer nada para evitarlo. Placebos contra el dolor. Somma para el alma. La culpa de permanecer sentados, con las manos quietas, muertas sobre el regazo es más soportable. Bendita miseria autoinflingida, bendita autocompasión.

Ya no sigo sentada. Sé que tú tampoco. Durante años ocupamos cada uno una butaca, frente a frente, a más de 400 kilómetros de distancia, pero mirándonos directamente a la cara. Tú me contabas tu mundo gris en una ciudad verde. Yo te contaba mi mundo negro en una ciudad gris. Pero decidimos cambiar de postura, variar el rumbo, buscarnos nuevas vías. Así comenzaron los viajes. Parecía increible pero, en apenas un año, ya hemos pasado por el infierno y hemos llegado hasta Marte. Azufre y tierra roja. A veces no me hace falta ni oxígeno ni brisa si te acuestas a mi lado.

 Ya no estoy cómodamente senteda en mi butaca. He decidido tumbarme en esta cama enorme de sábanas pretadas y dedicarme a contemplar el techo. Es curioso, pero al final era cierto: la felicidad está en otra parte. Exactamente esbozada sobre nuestras cabezas.

12 océanos muertos (II) marzo 2, 2007

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Love is the answer

John Lennon

Nademos lejos. Consigamos un viaje gratis en la estrella más lejana. Peguemos bien nuestra mirada al ras del suelo y veremos más lejos que los demás. Esperemos para entender que los sueños no son más que un lugar donde ocultarnos hasta que tu nombre devuelva él solito, como siempre, el sentido a todo este desorden, a toda la entropía universal que nos envuelve y nos desorienta.

Rasga mi ropa, rompe los edificios que nos bloquean la vista hacia el mar, nuestra constante. Necesitamos menos que los demás. Nos bastamos. Nos entendemos. Nos acariciamos y huimos. Huimos hacia adelante.

Ahora noviembre 14, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Infierno, dulce infierno.
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Ahora que tengo menos tiempo para pensar y todo pasa más deprisa, que mis días no llegan más allá de la una de la mañana, aletargados por un cansancio infinito, de un sueño perdido que nunca habré de recuperar.

Ahora q mis noches han pasado del blanco al negro, que caigo al abismo oscuro en cuanto me quedo quieta un instante, que no tengo tiempo de preocuparme, de agobiarme, de ponerme triste. Ahora que el tiempo que tengo en medio de cada fin de semana de salvación es tiempo muerto.

Ahora es cuando te necesito cada noche esperándome en casa, ahora es cuando necesito esas pequeñas y benditas atenciones que me concedes, ahora es cuando necesito esas tontas palabras que arreglan mi mundo.

Y para ti y para mi siempre es ahora.

Tiempo y espacio noviembre 10, 2006

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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No para los soberbios aparte
de la rabiosa luna escribo
en estas páginas rociadas
por las espumas del mar
ni para los encumbrados muertos
con sus ruiseñores y salmos
sino para los amantes, sus brazos
abarcando las penas de los siglos,
que no elogian ni pagan ni
hacen caso de mi oficio o arte.

Dylan Thomas

De acuerdo, me ha llevado un tiempo. Casi 9 meses. 9 largos meses de invierno, primavera y verano. Y ahora, cuando por fin el círculo se cierra, y ya conocemos todos los andenes de las 4 estaciones, me he dado cuenta.

Fue ayer. No te lo dije por miedo a que me tomaras por loco. Debo ser la única persona en el mundo a quien “Ob-la-di, ob-la-da” le pone triste. O el único al que le guste que los coches en dirección contraria le cieguen durante algunas milésimas de segundo.

Por un momento lo comprendí todo. Me gusta nuestra rutina. Sé a ciencia cierta que cuando por fin esta pesadilla acabe y la locura de kilómetros que nos separan se diluyan sin miedo, nos reiremos de ella. Adoro llegar de noche a casa y esperar a tu voz tapado, como si nuestros mundos de visión horizontal se juntaran por primera vez en todo el día.

Sí, nos reiremos de ella. Y estaremos en todas partes y nadie nos podrá encontrar. Ya no seremos tú y yo. Como cuando llegamos a Marte y me dijiste que solo habría “nosotros”. Entonces te creí. Ahora necesito que me creas a mí.

Infinito noviembre 2, 2006

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Pasa la vida entre nosotros dos
Pasa la vida junto al parque de Berlín.
Aquellos días que regresan delante de ti
Pintan todavía mejor…aprovecha la oportunidad

Quique González, Avenidas de tu corazón

Nuestras noches separados han dejado de medirse en horas. Ahora se miden en recuerdos, en pequeños detalles, en ruidos de patos y el viento colándose por una rendija.

Demasiados recuerdos, demasiado tiempo sin usar la medida oficial, las horas, los minutos, los segundos, los besos, los suspiros y los gemidos.

Ya no queda tanto. El reloj volverá del exilio por dos noches que deberían ser simplemente infinitas.

Mi aventura espacial octubre 16, 2006

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Hay lecciones que aprendes
Cuando has esperado tu turno
Y las cosas no salieron
Como tú habías soñado

Badly Drawn Boy, Life turned upside down

Te voy a ser sincero. Siempre doy demasiados rodeos al decirte las cosas.

Sueño contigo. A todas horas. Y cuando no lo hago eres el único pensamiento que puede salvarme la mañana de los sinsabores y de los detalles macabros que mi cerebro coloca en cada imagen nocturna y amarga.

Va a hacer 8 meses que nada es lo mismo. Supongo que alguna vez tenía que llegar el momento. Nada puede ser gris tanto tiempo aunque lo intente. Había más de 400 razones para que no ocurrieran, para que como juré en aquel autobús, aquel día del otoño pasado, no me enamorara de alguien inalcanzable.

Aprovecho este infierno, este dulce infierno que prácticamente es una botella lanzada al mar, para soltar nudos de garganta, sílabas mudas y demás lastre. Porque ya no entiendo nada sin ti. Y tú has ganado importancia frente a tantas cosas que antes parecían esenciales.

Sólo quiero que susurres que me vas a apoyar, que obecezcas mi índice sellando tus labios con una lágrima en mis ojos negros y otra en tus preciosos ojos verdes, que me abraces y que nunca me eches nada de esto en cara.

Es lo único que te pido.