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Aire frio en el infierno julio 6, 2007

Posted by Sr. William Stendahl in Infierno, dulce infierno.
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 La eternidad no tiene porque significar un periodo de tiempo prolongado. Puede asaltarte en cualquier momento, convirtiendo un simple minuto en un abismo en el que parecen paralizarse los segundos: pasan tan despacio que casi puedes tocarlos con los dedos.

Lo peor es cuando esos momentos eternos congelan horas enteras, días, en los que la cuarta de las dimensiones parece detenerse por completo, y te arrastra a un estado de semiletargo en el que apenas puedes moverte y, si lo haces, te contagias del mismo ritmo que sigue el tiempo.

Así explicado da la impresión de que el ataque de la eternidad y sus consecuencias pueden ser nefastos, pero todo depende de la situación, del contexto, de la compañía. Por eso, a veces, tumbada sobre la estera de nuestro campamento, oyendo tu respiración lenta y profunda bajo la mía, susurro su nombre sin hacer ruido y la invoco, en vano, para que aparezca y congele ese momento.

Pero parece que no hay fuerza que consiga helar el infierno.

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