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Polvo rojo marzo 26, 2007

Posted by Sr. William Stendahl in Crónica de Marte.
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Cuando llegamos al otro lado del planeta nos miramos desolados.

Nada. Silencio. Polvo rojo volando sobre la inmensa tumba en la que convertimos Marte, hace ya algunos años.

– Eran ecos en el viento – dijiste tratando de consolarme, de hacerme entender algo mucho más allá de tus palabras. Yo no quería pensar. Me senté y, simplemente, acaricié el suelo marciano con mis dedos, dibujando espirales de tierra removida, como marcando mi paso por aquel desierto: “aquí estuvo una terrícola”.

Tú permanaciste de pie a mi lado, mirando el horizante con los ojos semicerrados por el cansancio. Después los cerraste, y tu mundo y el mío se fundieron a negro.

Cuando cayó la noche, nos tumbamos en nuestra tienda desmontable. Apenas habíamos hablado en aquel día, mucho menos en los anteriores. Según nos acercábamos al final del camino ambos intuíamos que allí no nos esperaba nada, pero, como siempre, seguimos adelante sin temer las desilusiones predecibles.

– Podríamos levantar aquí otro campamento – susurré acercándome a tu oído. Estabas tan cansado que no advertiste que no se trataba de una idea, sino de un ruego.

– Esto es un desierto. Apenas hay agua y la tierra no es fértil. Además estamos lejos de las ciudades marcianas. ¿No echarías de menos las vidrieras de colores, las grandes plazas, los libros de plata y los canales azules? Debemos volver. Aquí moriríamos de hambre.

Entonces te dormiste. Yo temblaba a tu lado. No sé que clase de intuición me acompaña ni de donde me llegan las premoniciones, pero a mitad de camino ya sabía que no encontraríamos nada, al igual que ahora sé con certeza que aquel ya no es nuestro campamento.

Y no sé si deberíamos descubrir en lo que se ha convertido.

Versos marzo 21, 2007

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Hello woman of my dreams
This is not the way it seems
Purple words
on a grey background

Neil Young, Cowgirl in the sand

Lo he intentado. Pero las palabras flaquean una vez más. No soy como tú. Ojalá pudiera manejarlas a mi antojo y adornarlas con tu risa o con tu tono de voz que subes y bajas para hacerme sentir parte de esta montaña rusa. Pero los versos se me quedan cortos. Cada pequeña línea de este papel sucio en el que esbocé todos mis intentos saben a fracaso, a lentitud y -por qué no reconocerlo-vacío.

No tengo tu habilidad. Me hace falta valor, una taza de té y un esfuerzo al límite decirte algo que no sepas. Tu visión en mil situaciones distintas me han conquistado la mente y me están dejando seco, como los paisajes de un verano cansado en Castilla o como la gravilla del parque por el que siempre pasamos hablando de nosotros sin tener que dejar nada amargo esperando entre nuestros labios.

Y ya solo puedo pensar en nuestros problemas. Sólo conozco ya el universo insoldable del que hablabas entre carcajadas y tras el cual espero pacientemente.

No queremos matar el tiempo. Queremos matar la distancia.

Allá arriba marzo 13, 2007

Posted by Sr. William Stendahl in Infierno, dulce infierno.
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“La felicidad está siempre en otra parte”.

 No sé quíen me lo dijo. Tampoco sé por qué le creí. A veces nos consuelan las frases estúpidas que sirven para que nos sintamos menos desgraciados, para que nuestra vida parezca mejor, simplemente porque se parece a la miseria de otro. Poder pensar que es el destino, que todos estamos abocados a lo mismo y que no podemos hacer nada para evitarlo. Placebos contra el dolor. Somma para el alma. La culpa de permanecer sentados, con las manos quietas, muertas sobre el regazo es más soportable. Bendita miseria autoinflingida, bendita autocompasión.

Ya no sigo sentada. Sé que tú tampoco. Durante años ocupamos cada uno una butaca, frente a frente, a más de 400 kilómetros de distancia, pero mirándonos directamente a la cara. Tú me contabas tu mundo gris en una ciudad verde. Yo te contaba mi mundo negro en una ciudad gris. Pero decidimos cambiar de postura, variar el rumbo, buscarnos nuevas vías. Así comenzaron los viajes. Parecía increible pero, en apenas un año, ya hemos pasado por el infierno y hemos llegado hasta Marte. Azufre y tierra roja. A veces no me hace falta ni oxígeno ni brisa si te acuestas a mi lado.

 Ya no estoy cómodamente senteda en mi butaca. He decidido tumbarme en esta cama enorme de sábanas pretadas y dedicarme a contemplar el techo. Es curioso, pero al final era cierto: la felicidad está en otra parte. Exactamente esbozada sobre nuestras cabezas.

12 océanos muertos (II) marzo 2, 2007

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Love is the answer

John Lennon

Nademos lejos. Consigamos un viaje gratis en la estrella más lejana. Peguemos bien nuestra mirada al ras del suelo y veremos más lejos que los demás. Esperemos para entender que los sueños no son más que un lugar donde ocultarnos hasta que tu nombre devuelva él solito, como siempre, el sentido a todo este desorden, a toda la entropía universal que nos envuelve y nos desorienta.

Rasga mi ropa, rompe los edificios que nos bloquean la vista hacia el mar, nuestra constante. Necesitamos menos que los demás. Nos bastamos. Nos entendemos. Nos acariciamos y huimos. Huimos hacia adelante.