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Si arde la Candona, si Marcos abandona… septiembre 28, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Recuerdos de la Tierra.
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Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal, hoy Ministro de Educación, Chico Buarque, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. El joven estadounidense introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta “de un humanista y no de un brasileño”.Ésta fue la respuesta de Buarque:

“Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.

Como humanista, sintiendo riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bien de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. Pese a eso, los dueños de las Reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo, subir su precio.

De igual forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el enorme desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. Por lo tanto No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros, con la voluptuosidad de la especulación.

También, y antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas del genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, tanto como es el patrimonio natural amazónico… sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. Hace poco tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Muy por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado. Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero… algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU.

Por eso, creo que N. York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza especial e historia del mundo debe pertenecer al mundo entero. Si EE.UU. quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares norteamericanos.

Bastará pensar que ellos ya demostraron que ‘son capaces’ de usar esas armas, pues YA LO HICIERON, con destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo,… a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda, para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer, y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos, sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero.

Con tanto más cuidado del que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como “Patrimonio de”, no permitirán que trabajen, cuando deberían estudiar; tampoco permitirán que mueran, cuando deberían vivir. Por eso, como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero,… mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra!”

Ventanas deshabitadas septiembre 25, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Recuerdos de la Tierra.
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Existen mundos distintos dentro del nuestro, lugares creados para acortar caminos y reunirnos en un mismo espacio, una especie de universos paralelos donde las dimensiones se reducen y sólo importa el tiempo. Nos hemos acostumbrado tanto a badear los cibermares que apenas apreciamos lo que facilitan nuestra vida, nuestras relaciones, nuestros contactos.

Y hay noches en las que abro una de esas puertas y encuentro a amigos de todas partes. Quizá veinte personas que se asoman a ventanas para preguntarme que tal me va.

Pero hay un hueco vacio en la pared. Y esa sola ausencia hace que apenas pueda sonreir al devolver cada uno de los saludos, y que cada gesto de mis manos sea un poco más amargo.

Vendrán lluvias suaves septiembre 25, 2006

Posted by Spender in Recuerdos de la Tierra.
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Como la naturaleza, la inteligencia tiene sus espectáculos. Nunca las auroras, nunca los claros de luna que me han hecho delirar tan a menudo hasta las lágrimas, han sobrepasado para mí en apasionada ternura ese amplio incendio melancólico que durante los paseos del final del día, matiza tantas aguas en nuestra alma, que el sol cuando se pone, hace brillar en el mar. Entonces precipitamos nuestros pasos en la noche. Más que un jinete al que aturde y embriaga la velocidad creciente de un animal adorado, nos entregamos temblando de confianza y alegría a los pensamientos tumultuosos a los que, cuanto más los poseemos y los dirigimos, sentimos pertenecer cada vez más irresistiblemente.

Marcel Proust, Los placeres y los días

Esta ciudad se vuelve gris en otoño. Un gris dorado, como un espejo en la superficie del mar y el sol diluido en él. Un gris cielo plagado de gotitas de colores, arena blanca y fina, como recién molida en algún lugar entre las rocas y la bahía.

Esta ciudad se vuelve roja en otoño, y las largas avenidas que vienen del mar se llenan de mantos secos y crujientes. Y el pequeño carril, rojo también, paralelo a las aceras chirría, salpica y relaja con un tacto casi de terciopelo.

Esta ciudad se vuelve verde en otoño. Y las rotondas parecen valles en medio del asfalto. Y cada escultura, por grande que sea, pasa desapercibida como un camaleón al contrastarla con ese doloroso brillo que trae la lluvia.

Y nunca puedo evitar mirar arriba, y volver a aquel lugar donde te llevé a escuchar el mar cuando estabas tierra adentro.Y mis venas se llenan de distancia.

Nine songs y alguna más septiembre 23, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Infierno, dulce infierno.
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Un riachuelo de gente que se mueve en oleadas. Crecidas y bajadas frente al escenario. Cuando las notas no te taladran es más fácil sentarse a esperar a que el nivel del agua suba de nuevo.

Y entonces se hace de noche. Las luces de colores crean el ambiente y nos agolpamos frente a los cinco endemoniados que rugen allá arriba.
No puedo parar de moverme, con los ojos cerrados y el pelo en la cara. Sólo la música como pauta para mi cuerpo encantado. Y mientras miro a la gente: animados, intensos, poseidos, tranquilos, estáticos. Fauna nocturna de festivales, grupies y cools en general.

Y le veo a él. Apartado del resto, con los ojos clavados en la bestia que salta sobre el escenario. Está al margen del mundo, hundido en la música con una sonrisa extraña, entre el dolor y el placer, moviendo la cabeza al ritmo de cada nota. Y entonces sé que es feliz, inmensamente feliz. Que es capaz de olvidarse del mundo cuando suena la música, que se pierde en su propio vacio y sonrie, como yo. Es otro enamorado del sonido que rompe el aire.

Me ha costado encontrarte, pero ya somos dos, hermanito.

Tercer grado septiembre 20, 2006

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Era un buen cuerpo, el cuerpo de la muchacha. Tenía huesos del más fino y delicado marfil, envueltos redondamente en carne. El cerebro era como una pálida rosa té, que colgaba en la oscuridad, y había un aroma de manzanas en la boca. Los labios se apoyaban firmemente en los blancos, blancos dientes, y las cejas se arqueaban nítidamente ante el mundo, y el pelo caía hermoso y suave en la nuca de leche. Los poros se apretaban diminutos y cerrados. La nariz apuntaba a la luna, y las mejillas brillaban con pequeños fuegos. El cuerpo se movía con el equilibrio de una pluma y parecía como si siempre se cantase a sí mismo. Estar en este cuerpo, esta cabeza, era como calentarse en una estufa, vivir en el ronroneo de un gato dormido, dejarse llevar por las tibias aguas de un arroyo que corría de noche hacia el mar.

Ray Bradbury

Y si de nuevo, mis labios traicionan a mi mente y aunque sea por décimas de segundo, mis palabras coinciden con las cicatrices en tu piel, volverá esa sensación. Y será cada vez peor. Y espero no tener que volver tras de ti, con charcos en el pecho, buscando consuelo y consolarte.

Nuestro bonito infierno me quemó aquella noche, y parte de estas heridas, de nuestras 430 agujas clavadas, se deben a aquello.

Sólo espero no volver a quemarme. Este paisaje debe quedarse tal y como está.

12 océanos muertos septiembre 8, 2006

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida entera.

Ángel González

Reírnos de todo y de nada a la vez. Soñar que vivimos bajo tierra. Fingir una mueca. Robarnos una esquina de la boca el uno al otro. Que tú tirites y que yo me muera de calor.

Beber del mismo vaso, exahustos. Acariciarnos la espalda como lo haríamos con la nieve. Apretar las paredes de este mundo. Buscar ese sabor en tus pechos.

Marcar todos los contornos de tu cara con un sólo dedo. Sentarnos en la arena y esperar a que nos hunda. Buscar una postura en la que te duermas cómodamente y yo pueda observarte toda la noche.

Darnos la espalda en la cama y cogernos de la mano.

Fuego y memoria septiembre 8, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Infierno, dulce infierno.
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Es difícil explicar la sensación que produce vivir aquí abajo, donde el calor apenas te permite respirar, se te pega al cuerpo y te aturde.

Pero hay mañanas en las que abres los ojos y, tranquilamente, dejas que tu mirada se enlace con las llamas que bailan a tu alrededor, disfrutando de su baile macabro de giros y contoneos naranjas y azules. Y ese calor, que tanto te oprime a veces, se convierte en una caricia sobre tu piel, que acumula gotas de sudor que te lamen la espalda. Incluso podrías llegar a sentir el aliento del mismo diablo apoyado en tu nuca. Sólo un poco de imaginación que te lleva al infierno. A la mejor y peor de las torturas: el recuerdo.

Y entonces te despiertas. Y notas como algo te abrasa la mano. Y la abres para ver como ese billete a una ciudad sin nombre, aún sin estrenar, se convierte en fuego entre tus dedos quemados.

El amor y la distancia septiembre 5, 2006

Posted by Spender in Infierno, dulce infierno.
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Y si vas cuando los copos de nieve caen en la tormenta
cuando los ríos se hielan y el verano acaba,
Por favor, asegúrate de que lleva un abrigo cálido
para protegerla de los aullidos del viento.

Bob Dylan, Girl from the North Country

¿Lo recuerdas? Allí di mis primeros pasos sobre aquella tierra devastada. No había ni una sola esquina sin destrucción. No había ni un día sin lluvia.

Después tomé mi anorak para pasear por la ciudad.

Más tarde estuve en la Luna.

Tú me seguías a todas partes.

Ahora sigue lloviendo. Llueven nuevos tiempos en los que ni una canción puede romperme el corazón. Pero nuevos tiempos en los que se me hace raro que, después de dos meses, te vuelvas a marchar. Y todo suene otra vez a distancia. A suspiros. A que tú pases calor y aquí el viento golpee las ventanas. A que no estemos viendo las mismas nubes como antes. A que tu colchón y el mío parezcan más separados que nunca.

Por ahora un hasta luego septiembre 3, 2006

Posted by Sr. William Stendahl in Crónica de Marte.
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Los bosques marcianos se abrían ante mi oscuros y desconocidos. Daba miedo simplemente mirarlos. Corrían rumores de que lo últimos habitantes del planeta se habían refugiado en ellos cuando los hombres llegaron: zarparon en sus barcos de arena y se adentraron en la espesura.

Y nosotros no les conocemos. Tal vez, si les encontrásemos entenderíamos el significado de muchas cosas que aún nos sorprenden de este mundo extraño. Entonces decidí salir a buscarlos. Ellos podrían hablarnos de los errores de su civilización y de la nuestra, podrían enseñarnos a leer los libros y a tocar su música, a navegar por los canales y los mares secos.

No quería despedirme. Esos días estabas muy concentrado en tus ingenios de mecánica y tus máquinas maravillosas y yo me fui en silencio, acariciando tu espalda por la mañana y besando tu frente. Te dejé mis razones escritas, prometiendo volver. Porque es sólo un hasta luego.

Ahora estoy aquí, trepando entre los troncos, rodando sobre las ojas secas, alimentándo mi ansia con el rocío, los frutos y los arroyos. De noche, las telas de las arañas de oro brillan como constelaciones lejanas. Y a su través aparecen las verdaderas estrellas. Entonces me duermo tranquila, sabiendo que tu mirada viaja hacia los mismos puntos infinitos.

Vivos septiembre 3, 2006

Posted by Spender in Crónica de Marte.
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Algunos dicen que el mundo acabará entre llamas,
Otros dicen que entre hielos.
De lo que yo he saboreado del deseo
Estoy de acuerdo con aquéllos que favorecen el fuego.
Pero si tuviera que perecer dos veces,
Creo que conozco bastante de odio
Como para saber que, para la destrucción,
El hielo también es poderoso
Y bastaría.

Robert Frost, Fuego y hielo

Hoy hemos decidido cosas importantes.

1º: No queremos ser parte de una locura semejante a la que se vive en la Tierra.

2º: La muerte ya no sólo es física. En la Tierra dejamos atrás millones de muertos. Hay cosas que tras la muerte siguen funcionando (como el crecimiento del pelo, por ejemplo) así que en realidad la muerte existe en aquellos que no son capaces de creer, ver y luchar por los cambios de un sistema injusto a todas luces.

3º: El universo ya no es lo que era.

4º: Nada está abocado al fracaso. Siempre hay esperanza.

5º: Ya no habrá “tú”s ni “yo”s. Sólo “nosotros”.